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Resultados : 7 a 12 de 1486.
  

El deber de custodia del comodatario se limita a la conservación material de la cosa
El deber de custodia y cuidado propio del comodatario que impone el art 2266 C.C., está relacionado con la conservación material de la cosa, lo que excluye y repele toda obligatoriedad de intentar acciones civiles como pretende la parte recurrente. Existen sólo dos formas de accionar, por derecho propio o en representación de otra persona (entiéndase por mandato, representación legal, etc.). Si el comodatario hubiera accionado de la forma en que lo pretende la aquí actora, no podemos arribar a otra conclusión que la mentada acción es en propio interés y por tanto el resarcimiento le pertenece. Para la otra alternativa no siendo representante ni apoderada para dichos menesteres legales obviamente el accionar judicial que se pretende es imposible
Fuero Civil - Ed. 3392 - 3392 - 22/ 03 /2017
  
La extensión de responsabilidad a los miembros de un directorio por cobro de cheques es improponible por vía ejecutiva
La responsabilidad de los administradores, a tenor de los arts. 59 y 274 de la ley 19550, surge del mal desempeño de su cargo por violación a la ley, al estatuto o reglamento y por cualquier otro daño producido por dolo, abuso de facultades o culpa grave, y para que se imponga tal responsabilidad es necesario que los hechos y las omisiones que hayan ocasionado perjuicios concretos sean acreditados en un proceso amplio, en el que no basta demostrar que el administrador societario incumplió con sus obligaciones legales y estatutarias, sino que deben concurrir también los otros presupuestos de la teoría general de la responsabilidad, entre los que se encuentra el adecuado nexo de causalidad entre la inconducta y el daño causado. Por tanto, el requerimiento de la demanda ejecutiva de que la responsabilidad de la sociedad anónima sea extendida en forma ilimitada y solidaria a los miembros del órgano de administración, resulta una petición improponible en el ámbito del proceso ejecutivo porque este tipo de juicio está previsto para reclamar el cobro de una suma de dinero líquida, en virtud de un título que traiga aparejada ejecución sobre las bases que el mimo título suministre (art. 517 del C.P.C.) sin que como regla puedan indagarse cuestiones ajenas al título base de la acción. Por ello estimo el juicio ejecutivo no resulta el marco idóneo para investigar las relaciones jurídicas que subyacen en los títulos cambiarios, legitimidad de la obligación y menos aún si los miembros del directorio de la sociedad demandada han violado leyes, estatutos, o incumplido las pautas de los arts. 59 y 274 de la ley de sociedad porque su examen excede el marco propio de este tipo de proceso
Fuero Civil - Ed. 3392 - 3392 - 22/ 03 /2017
  
Lo condenan a 15 años de prisión por golpear a su pareja y abusar sexualmente de su hija
“Hechos como el juzgado dejan una huella imborrable en la psiquis de toda mujer”, reflexionó el camarista Alejandro Weiss
Fuero Penal - Ed. 3392 - 3392 - 22/ 03 /2017
  
Aunque el motociclista se cayó a raíz de un bache en día de lluvia igualmente no responde el Municipio
No puede soslayarse que la Municipalidad está comprometida a mantener las calles en buen estado de transitabilidad, como asimismo que la existencia de un bache ubicado en la línea de marcha del ciclomotor, podría erigirse en abstracto como un factor etiológico apto para producir el hecho lesivo. Empero, para concluir en el caso concreto que ese factor ha sido la “causa exclusiva” de la caída que derivó en los daños de la menor damnificada, hubiera sido menester acreditar que tenía una magnitud suficiente para erigirse en “inevitable” para cualquier conductor idóneo, lo que no ha acontecido (el perito oficial no pudo precisar la profundidad del mismo por encontrarse reparado al tiempo de emitir su dictamen y las fotografías fueron agregadas en copias simples sin certificación, lo que les priva de valor documental suficiente). Por otro lado, si el bache se encontraba localizado, como confiesan los actores en su libelo inicial, en el medio de la calle, la caída del ciclomotor debió producirse en circunstancias en que la conductora transitaba por una lugar no autorizado por la reglamentación vigente (art. 52 C.T.). A ello se suma la acreditación de las otras infracciones cometidas por la conductora del ciclomotor, las que valoradas en conjunto autorizan a concluir que ha sido su conducta imprudente la que ha aportado el factor etiológico dirimente para que el accidente hubiera tenido lugar (no solo se conducían tres persona sino que uno lo hacía delante del conductor, conf. art. 49 C. T., además de que carecía de carnet habilitante). Estas dos contravenciones resultan mucho más transcendentes que una mera falta administrativa, desde que ostentan una dirimencia causal con las consecuencias lesivas, a poco que se repare, que el número de acompañantes tiene incidencia vital para que el conductor mantenga en equilibrio y adecuado nivel de maniobrabilidad del ciclomotor, en tanto que la ubicación trasera de la acompañante resultaba de respeto insoslayable para la conducción segura, máxime si la acompañante, era una menor de dos años de edad y por tanto sin conciencia propia acerca de los riesgos que implicaban conducirse de la manera no autorizada. Adviértase que la menor se transportaba sin sujeción alguna, ya que la conductora tenía que necesariamente ocupar sus manos en sostener el manubrio para ejercer el dominio sobre el ciclomotor
Fuero Civil - Ed. 3391 - 3391 - 21/ 03 /2017
  
Confirman fallo que trabó embargo sobre las cuentas de la ANSES en un juicio previsional
Fuero Administrativo - Ed. 3390 - 3390 - 20/ 03 /2017
  
Hacen lugar a desalojo de concubino/conviviente
En el caso la demandada no acreditó –siquiera prima facie- tener la posesión animus domini de la cosa, mucho menos la adquisición de la misma. Por lo tanto, aquella doctrina que sostiene la posibilidad del ocupante de repeler la acción de desalojo si pone de manifiesto y prueba la seriedad de un vínculo que le otorgue derecho a la ocupación del inmueble, no se verifica pues no basta con la mera afirmación de que se posee para enervarla; es menester al menos una prueba fidedigna y concreta de la posesión “animus domini”. En este punto, la jurisprudencia se ha encargado de observar que los actos materiales enumerados en el art. 2384 tienen carácter equívoco en cuanto también pueden ser realizados por simples tenedores; por lo que la mera ocupación del inmueble por si mismo, durante todo el tiempo transcurrido, no implica posesión animus domini. En el juicio de desalojo, en principio, no resulta atendible el argumento de la convivencia o concubinato entre las partes para neutralizar la acción, y ello, porque la disolución de la convivencia vuelve precaria su ocupación. El concubinato no confiere ningún derecho a quienes viven en ese estado y por consiguiente la concubina no puede invocarlo como defensa en el juicio de desalojo por tenencia precaria que le promueve su ex concubino, quien -además- acreditó la causa de adquisición de la posesión. Para la minoría a partir de la celebración del boleto de compraventa, ambos convivientes pasaron a ser poseedores “animus domini” del inmueble en cuestión, atento la relación convivencial que los unía por entonces, más allá que la titularidad del boleto estuviese en cabeza de uno solo de ellos; ello es así, toda vez que resulta absurdo y contrario a la lógica, y a nuestros usos y costumbres, que sólo uno de los convivientes sea considerado poseedor y el otro tenedor, sino que ambos revestían el primer carácter. Sostener lo contrario sería tanto como aseverar que: la comunidad de vida atañe a los aspectos personales sin alcanzar necesariamente a los patrimoniales, lo que no sólo se encuentran fuera de la realidad, sino que implican desconocer la verdadera naturaleza de la relación humana existente o habida entre el demandado y la causante: la unión convivencial, que constituye una situación de aparente matrimonio, que aunque basada fundamentalmente en sentimientos de amor, lo que lleva a la convivencia, no puede desconocerse que el enfrentamiento de una vida en común, traspasa las barreras de los sentimientos y se proyecta, a veces con intensidad, en el ámbito económico y patrimonial. La vida en común, máxime en los tiempos que corren, de absoluta igualdad entre el hombre y la mujer, requiere del esfuerzo y el aporte de ambos convivientes para el sostenimiento del proyecto de vida en común
Fuero Civil - Ed. 3390 - 3390 - 20/ 03 /2017
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